Sentencia: Los empleados pueden grabar a sus jefes mientras estos son despedidos


El 12 de agosto de 2009 la trabajadora grabó con su móvil una conversación que mantuvo con el apoderado de la sociedad para la que prestaba servicios. En dicha conversación se escuchaba que el apoderado le entregaba a la trabajadora una carta por la que se la amonestaba formalmente y se le imponía una sanción de suspensión de empleo y sueldo. La grabación se realizó sin el consentimiento del apoderado y sin autorización judicial, y tuvo lugar en la puerta del centro de trabajo, a la que se dirigía la empleada desde el aparcamiento y donde la interceptó el apoderado.

El recurrente, la persona que ha sido grabada por la empleada, reclama, en sede civil,  una indemnización de 3000 euros por haberle grabado sin su consentimiento, lo que entiende que lesiona su derecho a la intimidad, en virtud de lo dispuesto en el art. 7.2 LO 1/1982, sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

El Tribunal Supremo rechaza el recurso del apoderado, basándose en:

1.- Según doctrina del Tribunal Constitucional, el derecho a la intimidad “implica la existencia de un ámbito propio y reservado frente a la acción y conocimiento de los demás” y “confiere a la persona el poder jurídico de imponer a terceros el deber de abstenerse de toda intromisión en la esfera íntima y la prohibición de hacer uso de lo así conocido” (STC 170/2013).

Pues bien, no es posible apreciar una intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad del apoderado porque la conversación grabada versaba exclusivamente sobre cuestiones laborales, actuando aquél en calidad de representante de la empresa y ejerciendo como tal las facultades disciplinarias que le competían. No había en ello manifestación alguna de su intimidad que pudiera verse amenazada por la grabación.

2.- Tampoco hay vulneración del secreto de las comunicaciones, pues la STC 114/1984 aclara que “no hay ‘secreto’ para aquel a quien la comunicación se dirige”; es decir que no se vulnera el derecho si quien desvela la comunicación es uno de los interlocutores.

¿Puede un empleado grabar la conversación con su empleador sin su consentimiento?, sí, siempre que quien graba sea uno de los interlocutores.
Los límites sobre este asunto son los siguientes:
Si la conversación desvela aspectos de la vida privada e íntimidades de estas, de la otra parte, su difusión si podría constituir una intromisión ilegítima, que sólo quedaría enervada si resulta justificada, que a la vez sea necesaria y que resulte proporcionada.



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