Los drones imparables en su camino hacia su posible uso integral en funciones de vigilancia



El Ministerio de Fomento ha publicado el proyecto de regulación del uso de drones que sustituirá a la norma provisional vigente. Actualmente se encuentra en periodo de consulta pública hasta el 22 de noviembre.

A nuestro modo de ver, se les va a dar demasiada manga ancha para la utilización de estos artilugios en el campo de la seguridad, si se consolida el mencionado proyecto, y que podría repercutir finalmente en el "soldado de a pie", para variar.

Nos encontramos los siguientes cambios en el proyecto, los cuales van a levantar parte de las restricciones que tienen actualmente, y que os vamos a explicar con las dos exposiciones siguientes.

La normativa actual limitaba el vuelo de drones a una distancia a 500m dentro del radio de alcance visual del piloto. Pero eso cambia:


Artículo 21. Condiciones de utilización del espacio aéreo para la realización de operaciones aéreas especializadas por aeronaves pilotadas por control remoto que no dispongan de certificado de aeronavegabilidad.
Además, en zonas fuera de aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados o de reuniones de personas al aire libre, en espacio aéreo no controlado y fuera de una zona de información de vuelo (FIZ), más allá del alcance visual del piloto (BVLOS) y dentro del alcance directo de la emisión por radio de la estación de pilotaje remoto que permita un enlace de mando y control efectivo, podrán realizarse operaciones aéreas especializadas. 


Con esto se amplía y se facilita su uso en las áreas de terreno que sean necesarias sin importar su extensión y la morfología del terreno.

Actualmente está prohibido el uso de drones en núcleos urbanos, y sobre concentraciones de personas. Pero con el proyecto eso cambiaría también:

3. Podrán realizarse operaciones aéreas especializadas sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados o reuniones de personas al aire libre, en espacio aéreo no controlado y fuera de una zona de información de vuelo (FIZ), únicamente por aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) cuya masa máxima al despegue no exceda de 10 kg, dentro del alcance visual del piloto (VLOS), a una distancia horizontal máxima del piloto de 100 m, y a una altura máxima sobre el terreno no mayor de 400 pies (120 m) sobre el obstáculo más alto situado dentro de un radio de 600 m desde la aeronave.
Estas operaciones, deberán realizarse sobre zonas acotadas en la superficie en las que, la autoridad competente a tales efectos, haya limitado el paso de personas o vehículos o, en otro caso, manteniendo una distancia horizontal mínima de seguridad de 150 m respecto de edificios u otro tipo de estructuras y de 50 m respecto de cualquier persona, salvo personal del operador o personal que esté involucrado en el desarrollo de la operación. 

Pero lo que realmente llama la atención es esto:

Artículo 25. Condiciones meteorológicas de vuelo visual. Las aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) deben operar de día y en condiciones meteorológicas de vuelo visual (VMC), conforme a lo previsto en el artículo 23 ter.2, letra a), del Real Decreto 552/2014 de 27 de junio. La realización de vuelos nocturnos requerirá la autorización expresa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, previa solicitud del operador acompañada del estudio de seguridad previsto en el citado el artículo 23 ter.2, letra a), del Real Decreto 552/2014 de 27 de junio. En esta autorización la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, de conformidad con lo previsto en SERA.5005, letra c) 5), del Anexo del Reglamento SERA, podrá establecer la altitud mínima que corresponda para la realización de la operación. El plazo máximo para resolver sobre la solicitud de autorización de vuelos nocturnos será de seis meses desde la solicitud, transcurrido el cual la solicitud podrá entenderse denegada de conformidad con lo previsto en la disposición adicional decimonovena de la Ley 21/2003, de 7 de julio.



Se abre la posibilidad a que estas máquinas puedan operar de noche bajo autorización cuando antes estaba terminantemente prohibido.

Está claro que a los drones les queda mucho recorrido aún para su aplicación en temas de vigilancia, recorrido que cáda vez se va acortando más si cabe como podemos ver. No obstante, es de resaltar que con las alarmas ocurrió lo mismo y al final han "evolucionado" y han terminado sustituyendo a vigilantes en determinados servicios y horarios.
Es evidente que nos tendremos que enfrentar de manera inevitable con la tecnología, la cual al final terminará reduciendo costes, problemas de sustituciones y reivindicaciones laborales molestas para las empresas, aumentando con ello sus beneficios como ya ocurre con otros dispositivos electrónicos en la actualidad.





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