Condena a un vigilante a pagar imdemnización porque la riña entre el y el ladrón fue mutuamente aceptada

Los hechos sucedieron sobre las 20:40 horas del día 24 de febrero de 2011, cuando un vigilante de seguridad que prestaba servicio en el supermercado LIDL, sito en la Avenida Doctor Meca, dentro del casco urbano de la localidad de Mazarrón, Partido judicial de Totana, observa a través de la cámaras de video vigilancia en la zona de supermercado cómo dos individuos de nacionalida rumana, uno de los cuales al parecer se había introducido una botella de Wisky en el interior de su chaqueta, por lo que salió al encuentro con los mismos, cerca de la línea de cajas, y les requirió para que le acompañaran hasta una habitación apartada, conocida como sala de intervención, donde comprobaría si portaban artículos del supermercado ocultos en su cuerpo, con los que pretendían abandonar el centro comercial sin abonar su importe. Ante dicho requerimiento, uno de los acusados alegó que no había sustraído nada y se negó a acompañar al vigilante de seguridad hasta dicha dependencia, insistiendo el vigilante en llevarlo hasta la misma, incluso cogiéndolo por el brazo para conducirlo hasta allí. Ante esta situación se produjo un violento altercado físico, en el que ambos se golpearon y empujaron mutuamente, con la intención de menoscabar la integridad corporal de su contrario.

Ante estos hechos el vigilante sufrió lesiones consistentes en policontusiones, excoriaciones múltiples en cara, pecho y mano izquierda, hematoma en párpado inferior izquierdo, inflamación y hematoma e impotencia funcional por fractura de falange distal del tercer dedo de la mano izquierda, que precisaron para su curación, además de la primera asistencia facultativa, tratamiento rehabilitador, y de las que tardó en curar 90 días, durante los que estuvo impedido para el desempeño de sus ocupaciones habituales; y le quedaron como secuelas inflamación del tercer dedo de la mano izquierda, rigidez a la flexión de articulaciones MTCF e IF de tercer dedo y dolor en la flexión de falange distal, secundario a fractura parcelar IA de falange distal de tercer dedo, valorada en dos puntos; proceso inflamatorio de la articulación que con gran probabilidad de lugar a una artrodesis o inmovilización quirúrgica de la articulación, para aliviar el dolor, intervención cuyo coste se desconoce, aunque el tiempo de curación tras la misma sería de 15 días, con incapacidad durante ellos para el desempeño de sus ocupaciones habituales, sin necesidad de recuperación funcional posterior ni de hospitalización, ni determinante de incapacidad posterior alguna.
Uno de los ladrones sufrió lesiones consistentes en herida frontal media de 2,5 centímetros, edema y equimosis pulgar derecha, edema en pulgar izquierdo y edema en rodilla izquierda que, tras una primera asistencia facultativa, precisó para su curación de 12 días, con impedimento durante los mismos para sus ocupaciones habituales durante 2 días, sin secuelas. El otro acompañante no sufrió lesiones.

Lo grave de esta sentencia es que en la condena, aparte de condenar al pago de una indemnización al ladrón, también condena al vigilante de seguridad al pago de una compensación por las lesiones sufridas el delincuente, a pesar de haber alegado defensa propia y hacerlo durante el ejercicio de sus funciones, algo que dice el juez que se desestima ya que la riña fue "mutuamente aceptada" por ambos.
Quizás lo idóneo para su señoría es que el vigilante se dejara pegar, o que para no iniciar una pelea el ladrón se llevara la botella de licor.






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