Los juicios por grafitis contra el patrimonio de Renfe aumentaron un 32% en 2018



Los juicios celebrados por grafitis contra el patrimonio de Renfe aumentaron un 32% en 2018. En las 66 vistas judiciales la empresa reclamó más de 360.000 euros, lo que representa el 2,4% de los gastos anuales que la empresa asume por estos actos vandálicos, que llevan ya dos años alcanzado cifras de más de 15 millones de euros anuales.

Así lo informa Renfe en un comunicado en el que aseveran que desde su Dirección de Seguridad, colaboran con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, facilitando información, la identificación de los grafiteros, con detenciones gracias a las actuaciones del personal de vigilancia que sorprende ‘in fraganti’ a los grafiteros en plena acción y con la consiguiente denuncia de todos los actos que se producen ante la autoridad competente (Policía Nacional, autonómicas y locales y Guardia Civil). La figura del técnico en valoración de daños de Renfe y su participación como ‘perito’ es también fundamental como prueba en los juicios.

Gracias a esta colaboración, según Renfe, las investigaciones y detenciones se van incrementado. De hecho, en lo que llevamos de 2019 el número de juicios sigue en aumento, con un 82% más de vistas en lo que va de año (comparado con las mismas fechas de 2018), informa la compañía.

Gastos en limpieza y seguridad

Los 15 millones de gastos anuales que asume Renfe se reparten entre la limpieza de trenes, pinturas, agua, disolventes, traslados a talleres o movilización de personal, entre otros conceptos.


Además, a estos costes hay que sumar los gastos anuales en medios destinados en vigilancia y seguridad, que supondrían otros 10 millones de euros adicionales. Un coste total de 25 millones anuales que acaban pagando todos los ciudadanos con sus impuestos. Desde 2008 los grafitis casi se han duplicado.

Grupos más violentos y organizados

Se ha detectado que los grupos de grafiteros están cada vez más organizados y utilizan una mayor violencia en sus acciones. Actuaciones que además ponen en riesgo la seguridad de los propios viajeros, cuando las pintadas se realizan en trenes en servicio, así como del personal de Renfe y vigilantes.

Hasta los propios grafiteros ponen en riesgo su integridad cuando atacan un tren en servicio, al saltar a las vías por las que pueden circular otros trenes.

La mayoría de los grafitis se realizan en trenes de Cercanías. El método de accionar indebidamente el aparato de alarma de los convoyes cuando están en servicio es uno de los utilizados. Un ‘modus operandi’ que provoca molestias a los viajeros y demoras. La retirada del servicio de los trenes pintados para su limpieza puede durar entre 1 y 7 días, dependiendo del tamaño del grafiti, afectando a la programación diaria de los trenes.



No hay comentarios