El vandalismo en el transporte ferroviario del área de Barcelona supone un coste de 15 millones anuales

La Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) del área de Barcelona, ​​los operadores ferroviarios y Mossos inician este mes de septiembre una campaña global para concienciar de las consecuencias reales del vandalismo sistemático contra los vehículos de transporte público.



 Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña (FGC), TRAM y Renfe, los operadores de la red ferroviaria integrada, se ven gravemente perjudicados a diario por intrusiones, pintadas y destrozos que suponen costes millonarios al jefe año. Estas intrusiones afectan a los desplazamientos de miles de ciudadanos y ciudadanas, su tiempo y su seguridad cuando utilizan el que la ley define como servicio esencial para la ciudadanía.




 La iniciativa, coordinada por la ATM, pretende subrayar los asaltos de grupos organizados en las en las instalaciones ferroviarias como una forma de delincuencia, lejos del arte urbano que puede lucir en la vía pública de ciudades de todo el mundo.


 Las consecuencias económicas desprenden algunas de las cifras más impactantes: cerca de 15 millones de euros fueron destinados el último año a limpiar todas las firmas realizadas a convoyes y coches ferroviarios, además de reparar los daños que a menudo provocan los autores de las pintadas ilegales y proteger las instalaciones. Las incursiones vandálicas supusieron cerca de 3.000 afectaciones a trenes el pasado 2018, sumando los cuatro grandes operadores ferroviarios. Y la superficie total que tuvo que ser limpiada superó los 130.000 metros cuadrados, el espacio equivalente a 130 piscinas olímpicas.



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